Toda la confusión del vivir, toda la miseria del presente, sin importar
donde te encuentres, tiene una promesa: la Doncella de Hierro te va a
atrapar. Para los que aman el heavy metal o metal pesado, el nombre Iron
Maiden, su música y sus imágenes son parte clásicas de sus vidas.
Desde el punto de vista puramente individual se explica de forma
estocástica, es decir, en unas fracciones de segundo expuesto al sonido
de la Doncella te quemará y, mientras te susurra que hemos sido
abandonados por los dioses, te dará fuerza para dejar atrás el vacío de
la vida al preguntarnos si somos libres, si se puede ser yo mismo, si
se puede tener la cabeza en alto y se pueden derrumbar las paredes
jugando con la locura.
Para los que no comemos el “soma” que tapa el
vacío del “del nuevo mundo”, donde pululan esnobs, todavía podemos
apreciar el arte, el elemento religioso y la gran pasión de ver a Iron
Maiden en vivo. Voy por mi octava vez: Up the Irons!!!!
Un lugar lleno de falsas nociones, de equivocadas perspectivas y de lastres que alteran las percepciones.
Eduardo González Peña
- Eduardo
- Argentina
- "El que cree haber entendido cualquier cosa sobre mí, se ha formado de mí una idea que responde a su imagen" Nietzsche.
lunes, 14 de marzo de 2016
sábado, 12 de marzo de 2016
Jugar a Robin Hood
Cuando jugaba a ser Robin Hood aprendí que
en cualquier actividad humana se necesita método, técnica y -principalmente cuando
el arquero se encuentra frente a la diana- paciencia. Todo ello supone
seguridad en uno mismo al momento de dominar los impulsos, de fijar metas
(poner la mira en la X) y poder distinguir entre sentimientos y acciones. Lograr
esto último es fundamental dado que normalmente la mente racional es más lenta
para registrar y responder a los impulsos emocionales, lo que hace dificultoso
regular el curso de las reacciones y termina por simplificar irracionalmente las
cosas o hechos.
viernes, 11 de marzo de 2016
El secreto
A veces resulta muy difícil encontrar palabras para describir situaciones concretas, en especial las que refieren a los niveles más internos del yo. Puede que con mucho esfuerzo, armado de una serie de ideas, utilizando de forma conjunta unos cuantos enfoques y con ayuda externa, se llegue a dar forma a una descripción coherente. Normalmente se trata de un proceso que implica irremediablemente romper con la inmovilidad que genera la mirada autojustificadora del sentido común, esa comodidad de pensar el “mundo” como simplemente dado, y supone arrancar el embotamiento de la sensibilidad. Entonces interrogar(se) es entrar en dinámicas que no podemos prever de forma acertada y completa, y que ofrece más desconsuelo que satisfacciones. Pienso que esa dificultad para obtener gratificaciones luego de tanto esfuerzo, es que es un tipo de “conocimiento” que no se puede compartir, como le pasó a Víctor Frankenstein, por lo que tiene algo de trágico.
martes, 8 de marzo de 2016
AC/DC y Brian Johnson
Hace mucho tiempo, tal vez más del que quiero admitir, en los auriculares de un walkman prestado, se produjo el antes y después que genera el trueno retumbante en una lluvia torrencial: escuché por
primera vez a AC/DC.
No hubo forma de resistirme al futuro infierno y de olvidar el pasado que miraba los cielos. Rápidamente me cautivó su sonido pesado y oscuro, sus canciones rápidas y directas, y que nada
estuviera fuera de su lugar. En la explosión de rock pesado que se iniciaba con una campana infernal y la mejor línea melódica de la historia del rock, comenzó a cantar un tipo con un registro muy alto y difícil de entender, destilando puro poder: Brian Johnson.
Unos días después conseguí trabajo en una farmacia y con mi primer sueldo compré unos cassettes de Back in Black y Who made Who, y una remera de Harley Davidson parecida a la usada por Johnson en un poster que colgué en mi habitación.
Luego me enteré de Bon Scott y rápidamente me volví fanático de él. Pero ¿cómo olvidar a Brian? Ese Ghost Rider que me atrapó con sus cadenas para llevarme al infierno del metal… Tuve la suerte de verlo con AC/DC cuatro veces, nunca me importó que desde de The Razors Edge su voz se fuera perdiendo poco a poco o que no fuera un compositor de la altura de Bon Scott, solo me importó el hecho de que no existió ningún otro vocalista que le diera una segunda vida a una banda
del nivel que Brian le dio a AC/DC (ni Dio en Black Sabbath, ni Sammy Hagar en Van Halen, ni ningún otro). We salute you Brian Johnson!!! Gracias por los 36 años que trabajaste para for thouse about to rock!!!!
primera vez a AC/DC.
No hubo forma de resistirme al futuro infierno y de olvidar el pasado que miraba los cielos. Rápidamente me cautivó su sonido pesado y oscuro, sus canciones rápidas y directas, y que nada
estuviera fuera de su lugar. En la explosión de rock pesado que se iniciaba con una campana infernal y la mejor línea melódica de la historia del rock, comenzó a cantar un tipo con un registro muy alto y difícil de entender, destilando puro poder: Brian Johnson.
Unos días después conseguí trabajo en una farmacia y con mi primer sueldo compré unos cassettes de Back in Black y Who made Who, y una remera de Harley Davidson parecida a la usada por Johnson en un poster que colgué en mi habitación.
Luego me enteré de Bon Scott y rápidamente me volví fanático de él. Pero ¿cómo olvidar a Brian? Ese Ghost Rider que me atrapó con sus cadenas para llevarme al infierno del metal… Tuve la suerte de verlo con AC/DC cuatro veces, nunca me importó que desde de The Razors Edge su voz se fuera perdiendo poco a poco o que no fuera un compositor de la altura de Bon Scott, solo me importó el hecho de que no existió ningún otro vocalista que le diera una segunda vida a una banda
del nivel que Brian le dio a AC/DC (ni Dio en Black Sabbath, ni Sammy Hagar en Van Halen, ni ningún otro). We salute you Brian Johnson!!! Gracias por los 36 años que trabajaste para for thouse about to rock!!!!
lunes, 7 de marzo de 2016
Sobre Ragnar y Ecbert
La compulsión a obedecer y a tener oídos complacientes son las podridas bases de la virtud propia de los animales políticos más evolucionados, como Ragnar y Ecbert, que toman el trono como derecho propio y ejercen la “regis voluntas” que tanto anhelan los mortales enemigos del progreso de la libertad ¿Los partidarios confesos del orden? No, los filisteos e insensatos que toman gustosamente el veneno vertido por ellos mismos en sus copas.
miércoles, 20 de enero de 2016
La chispa
Quisiera poder hablar de política, analizarla críticamente y encontrar
pie en otros para reconceptualizar lo que pasa por obvio. Pensar nuestro
presente y arriesgarse en un cambio futuro. Sin frases hechas y
repetitivas como jaculatorias, sin el mágico poder de la "verdad
revelada" que autoprograma y que impide el autodesarrollo. Encontrar la chispa que evita ser un mero reflejo del mundo exterior y permite hacer
de las ideas rígidas y estereotipada el fermento de un mundo nuevo.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
El derecho a ser
En el camino de cuestionar lo establecido,
de enfrentar lo que se presenta como evidente por sí mismo y de introducir a la
diosa razón en las jodidas tramas de relaciones que se nos hacen carne, hay un
nuevo obstáculo: ayer me recibí en el Profesorado de Enseñanza Media y Superior
en Ciencia Política.
Pero como “tienes el derecho de ser lo que
tienes el poder de ser”, todavía tengo el derecho a no convertirme en un viejo
patético.
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