Eduardo González Peña

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"El que cree haber entendido cualquier cosa sobre mí, se ha formado de mí una idea que responde a su imagen" Nietzsche.
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jueves, 12 de agosto de 2021

El camino es la grandeza: a 50 años del debut del Beto Alonso

Hace 50 años, debutaba en primera el Beto Alonso. Para aquellos que no lo conocieron, y también para los que quieren recordar sus hazañas, les dejo un enlace con la nota que escribí: El camino es la grandeza (hacer click aquí)

jueves, 4 de junio de 2020

Pratto: destino, la diosa razón y la Cruz del Sur

Desde que la ciencia tomó noción de cómo afecta causalmente el azar a su pretensión ingenua de exactitud y de verdad, se nos llenó el rancho de terraplanistas, antivacunas, neoliberales, fachos de todo tipo y progres que quieren volver a la pachamama. Sin embargo, todavía hay una pequeña aldea que resiste ahora y siempre al filisteo posmoderno: la diosa razón. Todo lo que sigue no reniega de ella, sino que reafirma que es la diosa razón la que orienta nuestra atención y conjuga nuestros sentidos de forma pluridireccional al momento de reconocer que toda forma de simbolizar el conocimiento es válida mientras sea una resistencia a la introspección y las prenociones que aprisionan el conocimiento.
Hoy es el cumpleaños número 32 de Lucas Pratto. Cualquiera que le interese el fútbol sabe que él hizo 2 goles (uno sacando del medio) y fue partícipe necesario en el segundo gol de la ida en la final más importante de la historia.
Pero, retrocedamos al inicio del 2018. Llegó a River previo pago de la transferencia que nominalmente es la más alta de la historia. Digo nominalmente porque para compararlo con la transferencia de, por ejemplo, Bernabé Ferreyra hay que llevarlo a dólares constantes. Tarea para el hogar.
Volviendo a la transferencia de Pratto, a mí me hacía ruido pagar una cifra tan alta por un jugador que no presentaba en su trayectoria una justificación para pagar tal cifra. Parecía ser una burbuja de las miles que las transferencias de futbolistas tienen. Mucho más porque era claro el desastre económico que Cambiemos estaba armando. Es decir, el tiempo me dio la razón sobre el ciclo de endeudamiento externo tenía fecha de muerte y que ello iba empujar la devaluación de la moneda nacional, acelerar la inflación, aumentar el decrecimiento del PBI y así ir por mayores ajustes que aumentarían el ciclo regresivo.
River no es una isla, River es una cara de la Argentina (la otra son ellos). A los errores internos de la administración de River y las restricciones estructurales del fútbol argentino, la razón indicaba sumar el tsunami económico nacional que podía observar cualquiera que no tuviera espíritu de avestruz del cambiemita promedio.
A ello sumo que Pratto no se adaptaba al mandato histórico de lo que un 9 de River debe ser. Es sabido para cualquiera que no tenga un balde en la cabeza que, en una tierra de grandes jugadores, River puede mostrar orgulloso tener la mejor lista de jugadores en lo que refiere a la cantidad y calidad de cracks. Tanto comprados como de divisiones inferiores. Definitivamente no es algo opinable, es un hecho fáctico. Puede sonar soberbio, pero la soberbia es no conocer la realidad de las virtudes propias y ajenas. Entre ellos cracks se destacan nuestros 10 (Alonso, Labruna, Onega, Morresi, Ortega, Gallardo, Aimar, D´Alessandro, Lamela, Lanzini, Pisculichi o el Pity Martínez) y aquellos que no utilizaron la 10 porque había otros monstruos que vestían ése número mágico (Moreno o Sívori). Pero la camiseta número 9 también muestra como nadie el estilo River: Pedernera, Distéfano, Walter Gómez, el otro Onega, Luque, Kempes, Ramón Díaz, Francescoli, Jorge y Rubén Da Silva, Crespo, Cruz, Salas, Ángel, Saviola, Cavenaghi, Higuaín, Falcao, Trezeguet, Teo Gutiérrez, Alario o Scocco. ¿Qué tienen todos ellos? Ser nueves “totales”, es decir, ser el tipo de delantero que juega y hace jugar, que hace goles y hace hacer goles. Claro, también existen excepciones porque River también tuvo 9 tanques clásicos como Bernabé Ferreyra, Artime, Morete, Funes, Centurión o Borré.
Cuando llegó Pratto sus antecedentes no se adaptaban a las características del 9 promedio de River, pero tampoco mostraba (a pesar de su apodo) las características de un nueve tanque. Mi duda era la siguiente: ¿qué lo diferenciaba de no ser un fracaso de apellidos rutilantes como el de Batistuta, Pizzi, Esnaider o Pavone? ¿Qué nos hacía suponer que no navegaría el mar de una mediocre medianía como apellidos tales como Balbo, Cardetti, Farías o Abreu?
Sin embargo, no hay nada más lindo que el fútbol porque en él danzan la causalidad con el azar, lo teleonómico con lo teleológico. Lástima que muchos que aman al fútbol no puedan observar que es allí donde está lo hermoso del fútbol y prefieran las causalidades momificadas contrafácticas y/o tautológicas.
En este River hay una diferencia cualitativa frente a los River posteriores a La Máquina y La Maquinita, a saber, tiene al hombre más decisivo en 60 años: Marcelo Daniel Gallardo. Lo afirmo porque Labruna, Veira y Ramón nos dieron grandes glorias y les sobran virtudes irrefutables, pero siempre sus logros fueron sustentados en megacracks. Tanto es así que cualquier idea de formar grandes equipos en River suponía contar con megacracks y no había evidencia histórica de lo contrario. A diferencia de ellos, Gallardo fue el alquimista que transformó un equipo formado por jugadores medianos (la mayoría de los cuales hubieran sido apenas suplentes en los River de Labruna, de Veira o de Ramón) en puntales del reinicio de la senda del glorioso porvenir de River.
Y acá va lo que quiero decir: Pratto es al siglo XXI de River lo que fue Bernabé Ferreyra fue al River del siglo XX. 110% mérito de Pratto y 110% mérito de Gallardo, porque el fútbol no es reducible a los estrechos límites de la cuantificación matemática.
Pratto, te metiste de lleno en el corazón de quién escribe. Mientras yo viva, prometo hacer todo lo posible para que River nunca olvide a Pratto porque nunca jamás podremos agradecerte lo que nos regalaste. Creo representar a los hinchas de River al momento de desearte que seas tan feliz en tu vida como nos hiciste a todos nosotros.
Y respecto a Gallardo, él ya no es un capítulo en la historia de River, él es un tomo completo de ella.
Finalmente dejo la esfera de la diosa razón y entro en la metafísica para agradecer: ¡Gracias destino por dejarme ser testigo de lo que conocí por medio de los libros de historia de River! ¡Gracias destino por obsequiarme la Cruz del Sur al hacerme de River!

martes, 14 de agosto de 2018

Equilibrio

La ingenuidad de perseguir el equilibrio y de asemejarla con la belleza es una sombra que no me puedo desprender. En mi Fortaleza de la Soledad impera un caótico equilibrio. Allí, en sus alturas, me observaban Moby-Dick, Leviatán y Garrote. Su convivencia era desequilibrada. Dos de ellas son "artificiales" y una es "natural". Dos me acompañan desde hace décadas y una tiene menos de un año conmigo. Dos miraban a un lado y una apuntaba al lado opuesto. Tenía que equilibrar la situación y por eso compré una caña "natural" por menos del 5% de lo que tributo como siervo de Edenor. El tiempo la había tratado muy mal, pero yo la volví a vida y se llama Korallion. Ahora hay equilibrio en las alturas.

lunes, 30 de julio de 2018

Mi hagiografía y el tiempo de volar

Cuando sea escrita mi hagiografía reclamando la condición de nuevo Agustín de Hipona, el siguiente relato debe obviarse en función de no poner en duda mi virtud de valentía y mi fuerza en la fe. 
Ocurrió que  fui invitado a pasar unos días en Bariloche. Le comenté a P. Ella, puro  fuego y entusiasmo, rápidamente organizó la logística para que pudiera pasar unos días en regiones con climas civilizados. Sin embargo, mi condición de ser prudente, moderado y objetivo me llevó a analizar el plan trazado por P y rápidamente me negué. Mis argumentaciones se centraban en esa entelequia conocida como “libertad”. Así, primero argüí que tengo compromisos laborales en esas fechas. P refutó tal argumento demostrando que había días libres en mi agenda. Luego deliberé sobre que ningún padre responsable puede abandonar a sus hijos en pleno inicio de clases. Lastimando mi autoestima patriacal, Pau demostró que la vida escolar y social de los niños puede sobrevivir sin mi querida presencia. Finalmente, recurrí al sórdido materialismo: en el capitalismo se es más o menos “libre” (fundamentalmente) en relación a lo abultado de la cuenta bancaria. Pero, como si de una gran jugadora de ajedrez se tratara, P había anticipado mi inclinación a recurrir al tibio refugio materialista. Ella tenía planeado un vuelo en avión a un precio menor a cargar el tanque de nafta del auto. Esto me puso en un serio aprieto. Como hombre de fe creo que el mundo es de Dios, pero solo se lo alquila a los valientes. Y yo creo ser valiente, pero ¿no es exigirle mucho a la Gracia de Dios volar DOS veces en Flybondi? ¿Tiempo para mí de volar?
Sin embargo, en mi hagiografía, ni la invitación, ni mis argumentaciones blasfemas y mi falta de fe en la Gracia de Dios podrán haber sido.

miércoles, 6 de junio de 2018

El arcoíris

Antes del Orden, los Infinitos y el Caos estaban contenidos en una biblioteca. Ella establecía un arcoíris con universos que llevaban a nuevos universos inmunes a los axiomas y la unidad armónica de la lógica.
La biblioteca atraía a bravos exploradores. Cautivados por la irresistible tentación de abrir puertas a nuevos universos y absorbidos por la crisis de la consciencia que se siente impotente para percibir la inmensa realidad subyacente dentro de cada totalidad, se arrojaban a la exploración. Empujados por los siete vientos, armados con arcos y flechas, carros de guerra y terribles cotas de malla perseguían a la victoria, pero ¿cómo procesar percepciones y representaciones para “ajustarlas” de forma que puedan encajar dentro de un molde que le dé sentido al infinito?
Posiblemente su empresa de conquista fuera vana. Sin embargo, el mayor peligro es que estaban siendo asechados por Elohim. Éste se trataba de un infinito celoso de los otros infinitos y se había propuesto una estrategia que le permitiera crear la ilusión de que un infinito no puede convivir con otros infinitos. Para ello disponía de una táctica que consistía en introducir, a modo de regalo, una corona con forma de cuernos en las cabezas de estos valientes guerreros. Una vez posicionada en la testa del guerrero, la corona se transformaba en un sol que cejaba al guerrero sobre la riqueza del Infinito y del Caos. Luego de superar el resplandor, los guerreros quedaban deslumbrados por la sorpresiva aparición de la belleza desnuda de Eurinoma. Ella era la compañera de Elohim y su naturaleza infinita tenía una contradicción: la necesidad de ser la matriarca del Orden. Empujada por la causalidad de esa necesidad asesinaba a los guerreros que exploraban el Caos y el Infinito. Solamente uno de ellos advirtió el peligro y logró escapar al esconderse en el Lucero del Alba.
Eurinoma no contó a Elohim que uno de los guerreros había sobrevivido. La razón fue que no tuvo tiempo. Elohim, envidioso de la condición matriarcal de su compañera, quería ser “el que hace que sea lo que es” y no estaba dispuesto a conceder a Eurinoma la precedencia en la procreación del Orden. Entonces, dispuesto a convertirse en el Ser trascendental y a que le fuera atribuido el Orden, Elohim engañó a Euronima diciendo “somos inseparables ¡deja que nos amemos una vez más!”. Euronima estaba decepcionada por su fracaso frente al guerrero y se sintió subsanada por el amor que le prometía Elohim. Y cuando estaban amándose, Elohim le propuso un juego que consistía en que cada uno fuera atado por turnos a una piedra para que el otro disfrutara de su cuerpo. Ser atado era poner en paréntesis la condición infinita de Elohim y de Euronima. Con ello se encontraban vulnerables y a merced del amor. La matriarca aceptó confiada de quién creía su enamorado. Así, Elohim se ofreció como el primero en ser atado. Luego le tocó el turno Euronima, que escuchó a su traidor amante gritar “soy el que soy” mientras le generaba todo el dolor que produce ser despedazada viva.
Elohim, que no podía procear, juntó las partes del cuerpo de Euronima y fabricó nuestro universo. Pero aún no estaba conforme y entonces juntó la sangre de Euronima con arcilla y creó el primer Hombre y a él le dijo que era su Dios, su Absoluto y la condición de toda trascendencia. El Hombre ingenuamente aceptó la palabra de Elohim.
Pero más allá del Primo Mobile del universo creado por Elohim se escondía el guerrero sobreviviente. Él descendió y conoció toda la miseria del Hombre frente al Caos y el Infinito. Es por ello que se propuso aliviar tanta desdicha al establecerse como el arcoíris a la Ciencia del Bien y el Mal. El Hombre llamó a ése arcoíris "Lucifer", tal vez por provenir del Lucero del Alba o tal vez por poseer la corona resplandeciente con forma de cuernos regalada por Elohim, y todavía hoy es el único camino a las puertas de la olvidada biblioteca del Infinito y del Caos.
Sin embargo, la biblioteca, el arcoíris, los guerreros, Elohim, Eurinoma, el Caos y el Oden, el Hombre, Lucifer y el universo podrán haber no sido.